No podía dormir, y tras unas cuantas palabras, una tras otra, escribí esto:
Quisiera que me quisieras porque soy.
No por lo listo que soy.
No porque mis ideas te deslumbren.
Tampoco porque creas que puedo ser tierno.
Simplemente quiéreme porque soy.¿Y qué es ser, qué es lo que soy?
Si no me preguntas, estoy seguro de saberlo,
pero pregúntame y no lo sabré,
¡Por favor, qué te cuesta, quiéreme porque soy!¿Es que no te basta quererme porque soy,
que necesitas de un argumento para amarme?
¿Y si te digo una falacia, me querrás?
Ámame pues por mi genio, o por mi belleza;
¿Y luego qué; qué si no soy? ¡Yo te dije que era mentira!Está bien, si no me querrás porque soy,
prefiero mil veces que no me quieras del todo.
Inspiraciones: Una lectura sobre la naturaleza del tiempo, una charla con Mariela Alatriste y una musa mística.



