Últimamente encuentro muy ambiguo o vago el hacer listas de propósitos. Porque uno establece la meta, pero no el cómo lograrla, y es sencillo perderse en el camino hacia esa meta. Después de todo, las metas se consiguen con hábitos. Por ello, en vez de la tradicional lista de propósitos, tengo aquí mi colección de leyes personales (que podría ser un alias para «hábitos a forjar en el 2010»):
- Tener siempre un “guardadito” de unos 400 dólares. No sabes lo que va a ocurrir en el futuro, podría llegarte una oferta quimérica del cielo y debes estar preparado para ella; o siendo pesimistas, podría darte una enfermedad o surgir un problema que requiera, entre los ingredientes para su solución, algo de efectivo.
- Si quiero comprar algo, debo hacer el doble de dinero que cueste antes de adquirirlo. ¿Qué mejor forma de motivación hacia la riqueza que el delicioso acto de comprar? Así, al final del año, si gasté unos 1000 dólares, debería tener la misma cantidad guardada.
- Cuando algo sea delegable, delegarlo. Este principio lo leí por ahí, y lo llamaban «no trates de ser el héroe»: en lugar de echarse a la espalda todo el trabajo, es mejor basarse en lo que otros han hecho y mover gente que esté dispuesta a ayudar.
- Disfrutar cada cosa, sin tratar de ser el mejor. El semestre pasado me estresé en el periodo final por lo mismo: Tratar de tener el mejor promedio posible, y olvidé lo sustancial: Me encanta la carrera, la disfruto muchísimo. Al final, si te apasiona lo que haces, invariablemente terminas siendo cada vez mejor (¡mejor que tu versión anterior!).Parafraseando: No pensar en los resultados.
- Leer un libro cada dos semanas. Nada mantiene a la mente más activa y receptiva que la lectura, y la verdad he descuidado ese buen hábito. Por eso compré ya 6 libros para los primeros meses de este año.
- Ser más expresivo. Suelo analizar mucho lo que voy a decir, y algunas cosas (sobretodo emociones) prefiero callármelas. Procuraré cuestionarme menos y decir más.
Probablemente vaya añadiendo otros en el transcurso de estos días. En fin, ¿ustedes ya pensaron en qué desean cambiar de su rutina?


