Letras

Lázaro

1 Comment 10 May 2009

Rescaté éste texto de mi weblog personal anterior, con algunos retoques insignificantes. Es un cuento que hice para la clase de Taller de Análisis Literario. Inexplicablemente, causó furor en mis compañeros, lo dejo inmortalmente aquí:

Lázaro

Lázaro

Al abrir los ojos, vino a mí la remembranza de un peculiar sueño oscuro y vacío. La incomodidad del lugar donde me hallaba y el olor nauseabundo distrajeron mis pensamientos y al fin recordé con temor mi pasado. Yo ya había muerto una vez. Sin más remedio que vivir, levanté con todas mis fuerzas la loza que me separaba del exterior y la luz de la vida me cegó temporalmente.

El jardinero del camposanto me miró incrédulo y presa del pánico, corrió tambaleándose como si el mismísimo demonio se le hubiese presentado. Limpié con cuidado mi cuerpo, que apenas recuperaba su calor, y acto seguido, emprendí el camino hacia el único lugar donde sabía que me recibirían con mayor agrado que el expuesto por aquel arranca hierbas.

A medida que recorría el sendero a mi antigua morada, interrogantes aparecían en mi mente: ¿Cómo es que he resucitado? ¿Por qué? ¿Existe el nuevo comienzo? Sin embargo, la Filosofía me hastiaba, así que ignoré las preguntas y decidí construir mis propias respuestas.

Cuando una cara familiar apareció, la de mi sobrino, su faz no delató temor alguno, no; lo que vi en su rostro fue decepción disfrazada de enojo. Sucedía que mi sobrino había heredado parte de mi fortuna y ahora estaba receloso de perder lo que mi desenlace le había otorgado. Le dije que no tenía de qué preocuparse, puesto que intuía vagamente que mi estancia sería breve.

Llegué al que había sido mi hogar tan sólo cinco días atrás. Tantee si debía o no tocar la puerta, pero el impulso me dominó e ingresé de golpe. Los descubrí incautos. Era Manolo y estaba acostado en mi cama, con mi mujer. Al fin el propósito de mi regreso era claro. Yo debía vengar mi asesinato impune. El coraje tomó posesión de mí y aprovechando lo sorpresivo de mi aparición, tomé una silla y ataqué con furia a mi antiguo mejor amigo y judas. Hice lo mismo con la mujer a la que alguna vez había jurado amor eterno. Ambos cayeron inconcientes.

Los cargué en mi espalda, avancé en mi camino, sigiloso, y los enterré conmigo.

Your Comments

1 comment

  1. M says:

    Y Quetina le regaló un libro a Vázquez por tan buen cuento. Amén.


Share your view

Post a comment

Enlaces

  • Juegos
  • juegos de cocina
  • juegos de vestir
  • youtube
  • Links Palooza

    © 2009 Enrique Vázquez Cervantes. Powered by Wordpress.

    Daily Edition Theme by WooThemes - Premium Wordpress Themes